Diálogos
- Al retarte
- Desde que me conseguiste aquellas algas en la subasta, mis platos tienen un éxito tremendo. Te agradezco cómo te lo curraste. Aunque no esperaría menos de todo un/a Campeón/a. Que me aspen si trabajar en este gremio no hace que uno conozca toda clase de gente. Desde torbellinos imparables como tú hasta otros que se complacen en nadar en aguas estancadas. Los mayores tendemos a lo segundo, pero a mí eso me parece un latazo de aúpa. El río fluye hasta unirse al océano, se evapora y asciende en forma de nube, y cae de nuevo como la lluvia que arrecia. ¡Soy Fuco, el Chef Torrencial! Cambiante como el agua misma. ¡Ven y compruébalo!
- Al perder
- Esta derrota ha sido como un chapuzón en aguas frescas. ¡Me ha dejado como nuevo!
- Después
- ¡Menuda forma de cortar el bacalao! ¡No me extraña que la súper te tenga en alta estima! ¡Todo un pez gordo, sí, señor! Las corrientes más fuertes arrastran y revuelven todo a su paso y causan un impacto indeleble en el entorno, para bien o para mal. De ahí que sea tan importante tener amigos que permanezcan a tu lado contra viento y marea. ¡El vigor de juventud que desprendes ha hecho que mi motivación crezca y se desborde como las aguas de una riada! ¡La próxima vez que veas a Ságita, hazle saber que Fuco es ahora más torrencial que nunca! ¡Cuento contigo, joven! Y ven a verme cuando quieras. ¡Siempre serás bienvenido/a!