Diálogos
- Al retarte
- ¡He aquí el más grande! ¡El más odiado! ¡El protagonista de vuestras peores pesadillas! El amo del cotarro: ¡Guzmán! No entiendo qué rondará por tu pequeña cabecita, pero hay que echarle narices para venir aquí voluntariamente para recibir una señora paliza. ¿Qué haces cuando un cacharro no quiere funcionar? Pues le zurras con todas tus ganas y hala, arreglado. Aunque yo siempre le doy con tanta fuerza que lo escacharro aún más. En fin, ¡que a ti te voy a zurrar del mismo modo!
- Al perder
- Hmm, veo que te lo curras... ¡Te lo curras mazo!
- Después
- ¡¡Guzmán!! ¡¿Qué estás haciendo?! ¡Pienso acabar contigo como sea! ¡Que se te quede grabado en esa pequeña cabecita tuya!