Diálogos
- Al retarte
- Lysson: La hermosura del arma definitiva por fin ha florecido como una grácil flor en un campo marchito. Su belleza es arrebatadora ¿no creéis? El caso es que, mientras hablamos, se está nutriendo de la savia que le da la vida: la energía del Pokémon legendario. A pesar de que tu elección en el laboratorio fue la correcta, no te ha servido para nada. Lo lamento, lo creas o no. Pero así es el curso de la vida: estamos destinados a que egos y sentimientos entren en conflicto. Serena: ¡No vamos a permitir que utilices el arma definitiva! ¡Ni hablar! Kalm: ¡No vamos a permitir que utilices el arma definitiva! ¡Ni lo sueñes! Lysson: En este mundo en que vivimos, los recursos, el espacio, la energía... ¡son bienes limitados! No obstante, el número de humanos y Pokémon sigue aumentando exponencialmente. ¿Qué hacer ante la visión de un mundo abocado a la imposibilidad de satisfacernos a todos? Está claro: quien roba y se queda con el dinero y la energía de los demás gana la partida. Serena: Aunque eso fuera verdad, ¿quién os da derecho a decidir quién se salva y quién no? Kalm: Aunque eso fuera verdad, ¿quién os da derecho a decidir quién se salva y quién no? Lysson: Ajá... Déjame que te pregunte algo. Solo tenías un Mega-Aro... ¿Me equivoco? ¿Acaso lo has compartido con los demás? Serena: ¡No intentes confundirnos! Es verdad que combatimos para conseguirlo, pero es diferente... Kalm: ¡No intentes confundirnos! Es verdad que combatimos para conseguirlo, pero es diferente... Lysson: ¿Confundiros? Para nada. Cuando una cosa es única, no se puede compartir: hay que apropiarse de ella como sea. Es algo triste, pero cierto. Por eso, he ideado una solución para crear un mundo bello, en el que no se luche ni se robe: segar drásticamente el número de vidas. Serena: ¿Qué pasa con los Pokémon? Kalm: Y los Pokémon... ¿qué? Lysson: ... Serena: ¿Eh? ¿Estás llorando? ¿A qué viene esto ahora? Kalm: ¿Eh? ¿Te pones a llorar ahora? ¿A santo de qué? Lysson: Los Pokémon... Están destinados a perecer. Los Pokémon son unos seres maravillosos. ¡Su sola existencia es algo fascinante! Pero el hecho de que los humanos y ellos se hayan ayudado los unos a los otros en su camino hacia el desarrollo los ha convertido en meros instrumentos. Los mismos instrumentos que posteriormente hacen germinar la semilla de los robos y las disputas. Creo que, con esto, ya os he proporcionado suficientes explicaciones. Tenéis la esperanza de detener el arma definitiva, pero eso es algo que no puedo permitir. Debo interponerme en vuestro camino.
- Al perder
- ¿La voluntad de proteger te da tu fuerza?... ¿Y qué es eso que tanto ansías proteger?... ¿Sino un futuro que se envilece día tras día?
- Después
- ¡Enhorabuena! Justo como pensaba, eres excepcionalmente fuerte, no te lo niego. No obstante... Ahora... Ya es demasiado tarde... ¡Cualquier rastro de esperanza ha desaparecido! Si queréis comprobarlo con vuestros propios ojos, bajad a lo más profundo de esta guarida.