Diálogos
- Al retarte
- «“‘¡Adelante, Volcarona! ¡Ejecuta una Onda Ígnea!' Impartía sus órdenes con solemnidad al Pokémon que le recordaba a su primer compañero de fatigas." Esto que te acabo de leer es un fragmento de una novela que he escrito. Me encanta plasmar en mis novelas las historias de los Entrenadores contra los que he combatido hasta ahora. Por cierto, ¡espero que no te importe que mi próxima novela esté basada en ti!» «“‘¿Conoces el movimiento Rayo?', dijo aquel hombre que ni siquiera se había presentado. Su nombre era Lectro, pero eso lo averigüé tras nuestro combate." Esto que te acabo de leer es un fragmento de una novela que he escrito. Me encanta plasmar en mis novelas las historias de los Entrenadores contra los que he combatido hasta ahora. Por cierto, ¡espero que no te importe que mi próxima novela esté basada en ti!» «“‘¡Eh, tú! ¡Utiliza Sofoco, hombre!' Fueron las únicas palabras que pronunció antes de marcharse aquel Entrenador de Pokémon de tipo Fuego con un peinado tan imponente que parecía estar a punto de embestirte cual Ariete." Esto que te acabo de leer es un fragmento de una novela que he escrito. Me encanta plasmar en mis novelas las historias de los Entrenadores contra los que he combatido hasta ahora. Por cierto, ¡espero que no te importe que mi próxima novela esté basada en ti!» «“Una mujer usa Pokémon de tipo Fantasma, y la otra Pokémon de tipo Tierra. Pero lo cierto es que no me atreví a preguntar por qué sus nombres y sus aspectos eran tan extrañamente similares." Esto que te acabo de leer es un fragmento de una novela que he escrito. Me encanta plasmar en mis novelas las historias de los Entrenadores contra los que he combatido hasta ahora. Por cierto, ¡espero que no te importe que mi próxima novela esté basada en ti!» «“‘Sí, ¡mi nombre en clave es Handsome!' Se presentó con estos aires, acompañado de un Croagunk cuyas tácticas se podrían tildar más bien de triquiñuelas." Esto que te acabo de leer es un fragmento de una novela que he escrito. Me encanta plasmar en mis novelas las historias de los Entrenadores contra los que he combatido hasta ahora. Por cierto, ¡espero que no te importe que mi próxima novela esté basada en ti!»
- Al perder
- «¡Guau! ¡Has vuelto a dejarme completamente en blanco! Domino un más que amplio vocabulario, pero no me salen las palabras. Si lo intentara, dudo que pudiera encerrar en ellas todos los sentimientos que ahora me desbordan. Solo puedo decirte esto: ¡eres increíble!»
- Después
- «Tanto mi equipo Pokémon como el tuyo se han dejado la piel en el combate, soportando las heridas. Debemos darles las gracias.» «Déjame que te explique... Todo aspirante que logre derrotar al Alto Mando podrá acceder a la cámara donde se encuentra el Campeón Pokémon. ¡Eso es! ¡Has obtenido ese honor! Pero recuerda que tú eres quien escribe tu propia historia, así que esfuérzate por crear una que sea inolvidable, por favor.» «A la hora de combatir es esencial mostrar resolución, ¿verdad? De lo contrario, ambos contrincantes sucumbirían por las heridas recibidas. No obstante, si uno ignorase ese dolor inherente, el fin justificaría los medios y olvidaríamos nuestro vínculo con los Pokémon. Por eso quiero escribir un relato sobre esta dualidad de cuerpo y alma.»